HA LLEGADO EL MOMENTO DE PROCEDER A LA EXTRACCIÓN DEL PECIO. TAMBIÉN DE PONER EN MARCHA EL PLAN DE RECUPERACIÓN DEL LITORAL AFECTADO (21/08/2007)

El pasado 11 de julio tenia lugar, a una milla náutica del puerto de Ibiza, el accidente que provocó el hundimiento del buque Don Pedro, de la compañía Iscomar. Este accidente ha supuesto un reto para los servicios de emergencias de las islas y ha puesto en evidencia las graves carencias que existen en las Pitiusas, hecho éste extensible al resto de islas de nuestra comunidad, ante posibles catástrofes como esta. En este sentido, Joan Carles Palerm, de GEN-GOB ha comentado: “Es inaceptable la falta de medios de prevención en una zona de riesgo como Baleares. Para combatir eficazmente un accidente como el del Don Pedro es imprescindible dotar a los puertos de las islas de un Plan de Emergencias que disponga de todo lo necesario para controlar, y de forma inmediata, la contaminación en caso de accidentes como este”.

Afortunadamente, una rápida reacción de los agentes implicados y la fortuna permitieron reducir los daños y solucionar las carencias de manera aceptable (evitar daños personales). Pero el Don Pedro, como todos los barcos en funcionamiento, contiene una amplia gama de productos que contienen sustancias peligrosas, tales como metales pesados, amianto o PCBs. El listado de dichos productos incluye desde los mismos fluorescentes utilizados en la iluminación del barco hasta las piezas del motor que tienen contacto con combustibles o lubricantes, pasando por pantallas y monitores, pinturas, baterías, líquidos refrigerantes... De hecho, también tienen categoría de peligrosos buena parte de los componentes de los vehículos que se encuentran en las bodegas (aceites de freno y de motor, catalizadores de tubo de escape, líquidos refrigerante y anticongelante, zapatas de freno…) y, también, su carga en la que se incluyen baterías de automóvil. Todo este material, un mes después del hundimiento, todavía se encuentra en el fondo marino suponiendo una amenaza continua para nuestro mar y sus recursos naturales.

En la actualidad buena parte del combustible almacenado en el pecio ha podido ser extraído, resolviendo, así, uno de los peligros ambientales potenciales, pero lamentablemente la alarma ambiental no esta solucionada. Sara del Río, de Greenpeace, comenta: “Una vez extraído en su integridad el combustible es el momento de proceder a la retirada del barco del fondo marino. En ningún caso es aceptable el abandono del Don Pedro en el fondo del mar, menos aun en el interior del Parque Natural”.

Sobre el proceso de descontaminación del litoral afectado, al margen de la zona turística y más comercial, nos preocupa el estado en que puedan quedar islotes, litoral rocoso, en especial en el interior del Parque Natural, y el propio lecho marino. Por ello, solicitamos información sobre los estudios realizados y las prioridades y métodos que se piensan poner en marcha desde la administración central para facilitar su recuperación.

Además, solicitamos al Ministerio de Fomento que, de acuerdo con el artículo 325 del Código Penal, exija a la naviera Iscomar, con independencia de otras posibles responsabilidades penales, el pago de todos los gastos derivados del accidente incluidas las partidas de descontaminación. Según palabras de José Luis García Varas, de WWF/ Adena: “Exigimos al Ministerio de Fomento que obligue a la naviera a presentar un plan de reflotamiento, ya que el buque sigue siendo propiedad de Iscomar, y que el mismo, se ejecute antes del próximo invierno”.

Además, desde las cuatro organizaciones ambientalistas reclamamos un plan de recuperación de la zona afectada que tendría que comenzar con la delimitación cartográfica de las diferentes zonas, hábitats y ambientes afectados, y la progresiva descontaminación de las mismas. En relación a esto último, le pedimos a la administración que no use tareas de limpieza agresivas con el medio ya que pueden ser de mayor impacto que el propio vertido. Según, Jorge Sáez, de Ecologistas en Acción, “Es necesario actuar con criterios estrictamente ambientales sobre los distintos hábitats afectados: arena, roca, praderas sumergidas... y proceder a su limpieza con técnicas blandas y con un procedimiento manual, evitando en cualquier caso la utilización de agua caliente a gran presión o dragados de arena”.

Más información:

Jorge Sáez, Ecologistas en Acción
José Luis García, WWF/Adena
Sara del Río, Greenpeace
Joan Carles Palerm, GEN-GOB